Cartas desde Venecia 10

Comencemos por los más baratos y cotidianos: Puppa, Nicola, Ventiotto. El Puppa es el primero que conocí, está al lado del Campo dei Gesuiti, en la estrecha calle della Spezier, a unos dos o tres minutos de mi “casa”. Es un espacio muy pequeño que casi siempre está ocupado por los estudiantes del Crociferi, es donde me tomé el primer spritz de esta temporada y donde metí a los profesores de Granada para celebrar su llegada. Tiene dos especialidades destacadas, un wifi (aquí se pronuncia guaifai) super rápido y una hamburguesa de varias plantas terminada en un huevo frito, que cuando la sacan de la cocina causa la misma admiración que las copas gigantes de helados con bengalas. Los ingleses han hecho una selección de los diez mejores lugares de Venecia para comer por menos de 15 euros y uno de ellos ha sido el Bar Puppa, que debe su nombre a la señora que lo creó y que hace ya cincuenta años que dejó el negocio.

En las proximidades del Istituto Universitario di Arquitettura di Venezia (IUAV), en Santa Marta, existen muchos establecimientos de este tipo, baratos y eficaces, seguramente atraídos por la presencia de los dos mil quinientos estudiantes de la escuela. De todos ellos los que más me gustan son el “Ventotto” y el “Nicola”. El Ventotto tiene una cocinera, dueña y camarera entradita en años que desde el primer día me ha tomado bajo su protección y después de preguntarme lo que voy a comer, me dice lo que debo comer, yo siempre le hago caso. Para mí el plato que mejor cocina es la lasaña, absolutamente exquisita, también es muy buena y sana toda su verdura a la plancha. Se encuentra en la calle Corte Maggiore y es más de profesores que de alumnos. Una curiosidad es que su nombre “Ventotto” (ventiocho) se debe a que ese era el día de cobro fijado tradicionalmente en Italia. Allí, comiera lo que comiera, nunca he pagado más de diez euros.

El Nicola es diferente, lo dirige un napolitano típico del mismo nombre, es decir, “el Nicola”. Me gusta porque es más de estudiantes, y porque cuando ha llegado el buen tiempo cuenta con una terraza exterior bien orientada y con magníficos árboles, allí hay uno de los pocos plátanos que se ven en Venecia y que me recuerda los de Sevilla. Nicola tiene una comida más apoyada en “panini” calientes de todo tipo, aunque su especialidad es una bola de mozzarella que pone con un guiso de melanzana (berenjenas), también me gusta su mujer que es muy amable. En pleno invierno tiene organizado el interior del bar con un mueble muy divertido, son una serie de bancos y mesas enlazados, tipo alemanes pero desarrollados en muy poco espacio, lo que le permite a Nicola organizar bastantes comensales en nada de espacio. Juanma me dijo que no podía comer allí porque no cabía en el mueble, lo que yo he notado es que los bancos y mesas son tan altos que me quedo con las patitas colgando, menos mal que tienen una barra en el centro para apoyar los pies. A mí me resulta toda esa argucia napolitana muy divertida, también Nicola es  amable. Está en el Campo dei Sechi, desde la IUAV se llega cruzando unos soportales y recorriendo la calle Nuova Teresa.

Pages: 1 2 3 4 5

Login

Contraseña perdida?