Cartas desde Venecia 6

Venezia 22 de marzo de 2016.

 

Queridos amigos,

Ahora estoy trabajando en el encargo del proyecto del Hospital de San Giobbe a Le Corbusier y sus resultados. Lo más sorprendente de este asunto es que se produjo una duplicidad de encargo. El Ayuntamiento de Venecia y la asociación sanitaria de Ospedales Civiles Italianos, a la vez que estaban contratando a Le Corbusier organizaron e hicieron público el 20 de mayo de 1963 un “Concurso Nazionale per i Progetti Preliminari di un Nuovo Ospedale Civile”. Concurso que fue fallado y que, con sospechosa fortuna, fue declarado desierto salvo en los segundos y terceros puestos. Naturalmente estas anomalías administrativas nada tienen que ver con la calidad del último proyecto que hizo Le Corbusier antes de morir de un ataque al corazón, razón por la que el proyecto nunca se construyó.

Pocos meses antes de su muerte, en abril de 1965, se produjo su segunda visita a Venecia, al objeto de presentar públicamente en la IUAV el proyecto redactado. Le Corbusier se encontraba tan viejo y cansado que la conferencia de presentación la dio en su nombre el arquitecto chileno Guillermo Julián de la Fuente, que en esa época trabajaba en su estudio de París y le había acompañado en ese viaje. Al principio de la conferencia, transcrita y publicada recientemente por la IUAV, de la Fuente dice que “la primera vez que requirieron a Le Corbusier para proyectar el hospital, él no quería aceptar porque un hospital es un organismo horizontal y Venecia es una ciudad vertical”.

Hemos llegado al punto que me interesaba tras este extenso y erudito encabezamiento, que prometo no repetir más ¿Es Venecia una ciudad vertical?, tras visitarla ¿no tenemos la imagen de haber estado en un centro histórico monumental similar en altura a tantos otros?, ¿son más extremas las secciones de una calle de Venecia que las de Nueva York? Es importante hacerse estas preguntas cuando estás aquí, ya que en cuanto tomas el avión para volver a casa, Venecia se confunde con la materia de los sueños y es más una sensación que un recuerdo.

Durante el último fin de semana me han visitado Soledad y Alberto, el sábado disfrutamos de un adelanto soleado de la primavera, yo llevaba más de un mes con mal tiempo, frío y lluvia. Lo aprovechamos para comprar un billete de vaporetto que te permite durante 24 horas usar y abusar de este transporte y pasear por San Marco, La Giudeca, San Giorgio Maggiore, San Zacaría, Puente Rialto, restaurante La Madona, Santa María Formosa, Querini Stampalia, riva degli Schiavioni, Canal Grande, Ca d’Oro, Trattoria Vedova, puente de la Academia…, quiero decir que tuvimos tiempo suficiente no sólo para debatir sobre las proporciones de la ciudad, sino para comprobarlas. Cuando le conté a Alberto la opinión de Le Corbusier sobre la verticalidad de Venecia, me dijo que no estaba de acuerdo, que en su opinión era la escala, muy grande en todas sus dimensiones, la que diferenciaba las arquitecturas de esta ciudad. Pensé que Alberto tenía razón pero yo prefería no utilizar el término escala, demasiado arquitectónico, y hablar de desmesura, fue entonces cuando les mostré algunas arquitecturas desmesuradas que conocía.

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