Cartas desde Venecia 8

Cuando las vanguardias modernas trataron de separar los recorridos peatonales de los del tráfico rodado ya se encontraron con esta necesidad de superponer los dos sistemas utilizando artificios verticales que enlazaran ambas capas. Brasilia es un buen ejemplo construido del desarrollo de la ciudad en dos niveles gracias al brillante urbanismo de Lucio Costa; así como los proyectos y dibujos de Ludwig Hilberseimer son las ilustraciones de los conceptos básicos iniciales de la modernidad en relación con el urbanismo y la separación funcional de personas y coches. Como ocurre desde su origen y de forma obligada en Venecia, la ciudad moderna con menos fortuna trató de contar también con dos sistemas generales urbanos enlazados puntualmente. El carácter bidimensional y horizontal de la lámina de agua hizo patente una continua manipulación de los confines del agua y de la tierra, una especie de retórica del confín que siempre ha formado parte de la mentalidad de los venecianos.

En Venecia el “acqua alta” es el evento que destruye uno de los sistemas generales continuos, el peatonal, en favor del otro, el marítimo. La ciudad, casi plana, toma consciencia topográfica y establece diferencias milimétricas. Es la horizontalidad del agua la que mide y evalúa la altura de cada calle, de cada campo, de cada tienda. En cincuenta centímetros se dilucida la conexión – desconexión del sistema peatonal, interrumpiéndose la continuidad y la fluencia en favor del aislamiento: islas dentro de islas. La plaza de San Marco es la cota más baja, el agua alta subraya la jerarquía de monumentos y espacios públicos, iniciando su temporal e inocua inundación de mayor a menor notoriedad, así la ciudad va desapareciendo bajo las aguas de una forma ordenada que marca la cronología original de sus espacios públicos. Para el “acqua alta” moderada el ayuntamiento trata mediante pasarelas elevadas de madera de restituir las conexiones peatonales cortadas, de esta forma el plano urbano de Venecia cambia en el tiempo y como en las entradas triunfales de los príncipes renacentistas o de los generales romanos, la ciudad define sus calles con la creatividad de un proyecto de arquitectura.

Queda añadir que el “acqua alta” para los venecianos no es una tragedia, es un fenómeno que en su imprevisión e infrecuencia llega a producir la misma alegría que la nevada en algunas ciudades templadas. Mientras la inundación por riadas en las otras ciudades lleva consigo la tragedia, el acarreamiento de tierra en suspensión, de lodos que destruyen mobiliario y son difíciles de eliminar, en Venecia el “acqua alta” no produce residuos. Venecianos y turistas disfrutan de las terrazas de los bares sentados en medio del agua con botas altas de goma, podéis ver fotos y videos de esto en internet.

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