Cartas desde Venecia 9

Por megafonía han rogado a los acompañantes de los viajeros que desciendan del tren que en pocos instantes va a partir. El tren se mueve a las 8:50, como estaba previsto, ya estoy atravesando la laguna.

Nunca os he contado nada de la habitación donde vivo, me gusta, es moderna, versátil, integrada, con una “parete atrezzata”, ha sido diseñada por mi amigo Roberto. Se me olvidó decir que también es grande, cuarenta metros cuadrados, condición fundamental para que me guste. Fue Jean Nouvel quien dijo que una casa grande es siempre una casa hermosa, pues eso. Mi carroza 03 estaba casi vacía pero se llenó en la parada de Mestre. Una pareja de chinos se sienta frente a mí, aún no he terminado de escribir esto y ya se han levantado, al parecer a la china no le gusta viajar de espaldas a la dirección del tren. Vuelven de nuevo a sus asientos, deben ser muy inquietos, levanto la cabeza del cuaderno donde escribo y cazo al joven chino mirándome escribir, se le ilumina la cara y enseña dientes de conejo en una simpática sonrisa que va dirigida a mí, yo en cambio me limito a asentir levemente con la cabeza, en forma de saludo –espero que lo haya entendido-. La china saca de su bolsa una tablet que coloca en la mesilla tipo AVE que se encuentra entre sus asientos y el mío, sin pedirle permiso al chino le introduce un auricular (pinganillo) en su oreja izquierda, el chino sonríe y ambos cruzan los brazos y se ponen a mirar. Creo que no pueden imaginar que el viejo de la chaqueta azul que está sentado frente a ellos escribe sobre ellos.

Decía que me gustaba mi habitación pero que de vez en cuando necesito cambiar de paisaje, aprovecho que estoy en Venecia para perderme en el laberinto de sus calles. Mi sistema es el siguiente, pienso en un sitio al que me gustaría ir, o simplemente una zona que aún no conozca, la busco en el mapa con callejero que compré en mi visita de “avanzadilla” del mes de noviembre –al chino no parece gustarle mucho la película porque me vuelve a mirar, quizás extrañado de que me entretenga de esta forma analógica, pensará que seguro que en el cuaderno escondo una pantalla de móvil, me vuelve a sonreír-. Llegamos a Padova, no sé si podré contar todo lo que sucede, siempre voy unos minutos atrasado a los acontecimientos.

Pages: 1 2 3 4 5 6

Login

Contraseña perdida?