Cartas desde Venecia 9

A la izquierda me atrae un bonito puente de hierro custodiado a ambos lados por dos casetas, como si se tratara de una aduana, me asomo y descubro al otro lado un atractivo campo con árboles y mucha animación a esa hora. Sobre el canal un muro de ladrillos que cerraba un jardín de un restaurante muy iluminado. No pude resistir la tentación y atravesé el puente, cuando estuve allí me pareció haber estado ya, busqué el cartel del nombre y efectivamente, era el campo judío del Gheto Nuevo, esta vez me pareció más bello con sus altos edificios de siete plantas. Di una especie de vuelta al ruedo y regresé por el mismo puente, la fondamenta había ya cambiado de nombre, ahora se llamaba Fondamenta de Omersini. No me podía creer que el acceso al Gheto fuera tan fácil, mi primera visita fue desde Rio Terra S. Leonardo y tras visitarlo me perdí en el laberinto de Venezia. Seguí avanzando y casi me quedé solo y a oscuras. A lo lejos me pareció ver una cruz de gran tamaño entre la fondamenta y el canal, pensé que no era posible que sería una ilusión, algún poste abandonado. Al llegar a su altura comprobé que era una cruz de madera frente a una iglesia, ambas sumergidas en la oscuridad, se trataba de la iglesia de San Girolamo, nunca comprenderé este aspecto atávico y religioso de Venecia.

En Trento, al día siguiente, pude nadar en la piscina del hotel y disfrutar de la compañía de Claudia, Luca y Alessandra, junto con la atención respetuosa de los alumnos de la escuela.

Esta semana he vivido los dos días más intensos de mi estancia en Italia.

Un abrazo de

Juan Luis

Pages: 1 2 3 4 5 6

Login

Contraseña perdida?