El fabricante de cometas

Dedicado a mi amigo Kaulani

 

Confieso sin rubor y con una cierta nostalgia haber sido fabricante especializado de cometas de papel. A finales de los años cincuenta fui uno de los mejores constructores de “panderos” del barrio de La Florida de Sevilla. He llegado a esta conclusión tras la lectura del libro de Khaled Hosseini, Cometas en el cielo, un regalo de Leilani por el día de San Juan.

Mi infancia también son recuerdos de Sevilla, como a todo el mundo me gusta alargar el tiempo de mi vida, aunque lo hago de forma diferente de como lo hacen la mayoría de las personas que conozco, ellos pretenden vivir más, alargar sus vidas por un solo extremo: el futuro, posiblemente los años peores. A mí me gusta más hurgar en la memoria de los primeros años, hundirme en el recuerdo de mi infancia, forzar la memoria a la búsqueda de algo que estuvo ahí olvidado por mucho tiempo y que una vez encontrado amplia mi contacto con la vida, alarga y ensancha la secuencia de mi memoria. Por ello me permito esbozar este:

MANUAL PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN PANDERO DEL AÑO 1958

MATERIAL NECESARIO:

Papel de periódico, hojas dobles y del mayor tamaño posible. Son buenas las dobles del ABC de Sevilla, una vez quitada la grapa central, aunque sean las de menor tamaño también son las que tienen una mayor consistencia y resistencia al viento. Sin grapas, ya que todos los demás periódicos carecen de ellas, y con un formato intermedio, también se pueden utilizar las hojas del Correo de Andalucía, Diario Católico de la Prensa Sevillana, algo más débiles, sobre todo porque tras los primeros días pierden flexibilidad, se ponen amarillas y se vuelven muy quebradizas. Son ideales por su tamaño, flexibilidad y consistencia las del Sevilla, Diario de la Tarde, aunque haya dificultad en obtenerlas dada la escasa tirada de este periódico. Otra alternativa es La Hoja del Lunes, que cuenta con un buen papel aunque de un tamaño no mucho mayor que el del ABC.

La caña de una escoba, muy difícil de obtener ya que al quedar en desuso la escoba original se suele reutilizar su mango para múltiples actividades, tales como correr y descorrer estores y cortinas, o desatascar los husillos, o como “mando a distancia” para abrir y cerrar ventanas. No obstante cuando con insistencia o previa reserva obtenemos una es necesario un detenido examen de la misma para que sea útil como material de pandero, en caso contrario debe ser utilizada sólo para cazar “zapateros” (libélulas), del coto de caza de los zapateros podemos hablar otro día. La caña debe estar sin fisura alguna, con nudos distantes y con un color amarillo homogéneo, sin manchas negras que indican zonas de gran fragilidad.

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