Pre-obituario de Adolfo Suarez

Nunca me atrevería a hacer un obituario de una figura tan relevante como el expresidente del Gobierno de España Don Adolfo Suarez González, ya se encargarán de ello los medios de difusión que contarán en sus archivos con obituarios modelos y específicos para cada caso, sólo la rueda de prensa de Adolfo Suarez Illana  anunciando la muerte inminente de su padre en el plazo de cuarenta y ocho horas me obliga a dejar lo que tenía previsto hacer esta tarde, nada demasiado interesante, y escribir apresuradamente este pre-obituario que pretende responder a la extraña lógica que lleva a la familia Suarez a dar publicidad a una muerte que aún no ha acontecido.

El nueve de julio de 2012 escribí “Morir antes de morir”, una crónica provocada por otro anuncio familiar: un hermano de Gabriel García Márquez declaró a la prensa que dado el avanzado estado del alzhéimer que padece el escritor, éste no volvería a escribir. Hoy la familia de Adolfo Suarez da un paso más y adelanta la muerte del político cuando aún vive. No atino a explicarme la razón de estas prisas, aunque apunto la hipótesis de que una muerte en un sábado o domingo primaveral, con la gente en la playa y los periodistas en retén de guardia, no tendría la misma repercusión que la rueda de prensa de hoy viernes por la mañana, más próxima a una alerta de óbito que a una información de defunción.

Cuando era un niño los curas me asustaban con la posibilidad de morirme por la noche en pecado mortal y despertarme en el infierno. Aunque los avances médicos nos permitan vivir sin vivir, o más adecuadamente; morir antes de morir, no podemos olvidar que la transición entre la vida y la muerte se produce en un instante biológico, en una intersección que define un umbral en el que cesa la actividad de nuestras neuronas y se produce el cese de nuestra actividad orgánica. Desde un punto de vista religioso el deceso viene caracterizado por la separación del alma y el cuerpo, que desde nuestro nacimiento se supone que han constituido nuestro yo. No quiero complicarme visitando jardines que no conozco, sólo quiero decir que me sorprende y me asusta la novedad de esta rueda de prensa de “alerta de defunción” hecha por una familia de derechas de toda la vida. ¿Dónde queda aquella sentencia tan española de “mientras hay vida hay esperanza”?, ¿es que el ciudadano Suarez no puede ser aún rescatado de la condenación eterna?

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