Predicciones y reiteraciones

Pronto será el día de la marmota, el dos de febrero. Una película del año 1993 basada en un argumento de Danny Rubin, “Atrapado en el tiempo” (Grounding day), conectaba la atávica afición del hombre a la predicción con la reiteración opresiva que el tiempo cotidiano produce en todos nosotros. El argumento de la película, dirigida por Harold Remis e interpretada por Bill Murray, se basa en un acontecimiento local perteneciente a una tradición popular americana y canadiense, la predicción de la llegada de la primavera. Predicción que tiene en cuenta el comportamiento de una marmota el día que despierta de su hibernación anual. Un reportero de una cadena de televisión es enviado a cubrir el evento cuando se ve afectado por una extraña alteración, cada mañana, al despertar, comprueba que es dos de febrero (Grounding day). El reportero es la única persona consciente de este “dejà vu” real, los demás personajes, ajenos a ello, repiten siempre sus actividades habituales, mientras tanto el reportero puede salvar accidentes, enamorarse o aprender a tocar el piano aprovechando su inclusión en este bucle de tiempo. Una comedia divertida para época de crisis.

Las predicciones suelen mezclarse con las supersticiones y ambas forman parte de nuestra conexión con el exterior. Creo que todos hemos puesto alguna vez nuestro futuro en manos de un hecho casual, por ejemplo – sí el próximo coche que doble la esquina es rojo, me encargarán un rascacielos-, ¡ojalá! Existe una necesidad íntima en predecir acontecimientos. Reconozco que hace tiempo que no practico este divertido juego, cuando era un adolescente el vuelo de los vencejos en primavera me servía para conocer el resultado de mis exámenes de junio y el número de cigarrillos que liaba mi padre cuando venía del trabajo me adelantaba el resultado del Sevilla F.C. el domingo.

Creo que existen predicciones personales que forman parte de una vitalidad grande, unida a un inquieto espíritu creativo. Me gustan las personas que conectan el futuro, su futuro, a un hecho casual. Una especie de “ruleta rusa” sin graves consecuencias. También están las supersticiones que son predicciones a la baja, los gatos negros, las tijeras sobre la cama, la sal derramada, los espejos rotos…, éstas siempre anuncian hechos negativos. Advierto que las personas que se dejan influir por este tipo de predicción no pertenecen al primer grupo, por el contrario son aquellos que se dejan intimidar por opiniones colectivas ajenas a su personalidad. Individuos a los que entretiene la desgracia, aunque no sea ajena y que suelen terminar sus conversaciones con la frase: –Así es la vida-. Todo un alegato al inconformismo, la revolución y a nuestra capacidad para cambiar el mundo.

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