Predicciones y reiteraciones

La marmota sólo advierte con su comportamiento de si la primavera vendrá pronto o tarde, una simplísima alternativa binaria. Cualquiera aseguraría que a largo plazo la marmota acertará en un cincuenta por ciento de posibilidades, por aquellos de las probabilidades y de que la población del mundo está compuesta por una mitad de hombres y otra mitad de mujeres, no obstante he estado indagando y resulta que la marmota, ajena ella a su papel estelar de bruja Lola pero sorprendida por la expectación que levanta en su pueblo su despertar invernal, según las estadísticas norteamericanas lleva en los últimos cien años un acierto del treinta y nueve por ciento, o lo que es lo mismo, un desacierto del sesenta y uno por ciento. Yo creo que lo hace adrede, aunque no por ello consigue que la dejen despertar tranquila. Es lo que ocurre con la superstición, más enraizada cuanto más absurda.

Las predicciones tienen la misma historia que el hombre, nuestro calendario debe su nombre y su estructura a las “calendas” estacionales. Los primeros días de una estación sirven para aventurar, palabra extraordinaria que guarda en su interior gotas de mar, el tiempo que hará ese año. En lengua española se suele hablar también de “témporas”.

No creo que sea necesario encontrar muchos ejemplos para admitir que es consustancial con los hombres la adivinación de acontecimientos que aún no han ocurrido. Tengo la intuición de que todas las religiones están basadas en esta inclinación, mitad supersticiosa y mitad creativa, mitad colectiva y mitad personal. También es curioso comprobar cómo a todas ellas interesó más el anuncio de las desgracias, los castigos, la obediencia, los ritos colectivos…, y menos, la ilusión, la creatividad, las intuiciones personales, el cambio…

Surge este acelerado escrito con motivo de haber recibido esta semana un ejemplar del libro Hic sunt leones, primer número de la colección “Calepini di Diver s City”, que contiene una postfazione , titulada “Intrappolati nel tempo”, que escribí hace ahora justo un año y que terminé el dos de febrero de 2011. Demasiadas conexiones para no darme por aludido. Para completar la acumulación de casualidades “marmoteriles”, el diario El País del domingo 29 de enero, en su colección Gran Cine, incluye la película “Atrapados en el tiempo”.

P.S. Se adjunta PDF italiano/español del texto Intrappolati nel tempo / Trapped in time, que reitera el tema aquí propuesto.

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