Antonio y Paquita

Los domingos por la mañana venían Antonio y Paquita a comer a casa. Para mí, con nueve o diez años, su llegada siempre significaba un acontecimiento, un suceso reseñable en la penumbra de la posguerra, en una casa de vecinos que destilaba humedad y una mezcla extrema de resignación y grandes expectativas. Nuestra casa estaba completamente ocupada por muchas familias, …

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