Erraba por Sevilla un coche fúnebre

No sé adónde nos conducirá este título robado. Sevilla, invierno o primavera de 1952 o 53: Aquel día pasó la carroza de Cenicienta ante mi casa. Cascos metálicos de caballos blancos con penachos del mismo color sacaban chispas de los adoquines de mi calle, cuatro caballos tiraban con brío de un inmenso carruaje blanco de paredes transparentes. En su interior …

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