Veinte paisajes clasificados

Paisaje primero:             Tú

Paisaje segundo:             Cuatro gatos

Paisaje tercero:                Existo sin pensar

Paisaje cuarto:                  Mira, al otro lado

Paisaje quinto:                  Cuando desperté aún estabas tú

Paisaje sexto:                     La brisa matinal removía la hojarasca

Paisaje séptimo:                El hielo ponía visillos a las ventanas

Paisaje octavo:                   Se vació la noche, derramada sobre la mesa

Paisaje noveno:                  Nadie hará con mi corazón collares y anillos blancos

Paisaje décimo:                   Nadie hará ya, con mi corazón, collares y anillos blancos

Paisaje decimoprimero:    En el florero azul se refleja tu silueta, pavo real imaginado

Paisaje decimosegundo:    Los gatos de yeso cuando se sientan miran siempre hacia la derecha

Paisaje decimotercero:       Salí para verla y la mañana aún no estaba preparada. Volví en silencio

Paisaje decimocuarto:        En un mundo concéntrico los ojos del niño reflejan la silueta de su madre

Paisaje decimoquinto:        La araña arquitecto tejió una fachada contemporánea sobre el  tronco del jacarandá, en La Habana

Paisaje decimosexto:           El Buda es simétrico, la Cruz es simétrica, Alá es simétrico, ¿es, acaso, la asimetría profana?

Paisaje decimoséptimo:       ¡Qué suerte! Piensa la gota de lluvia suspendida en la hoja mientras otras caen sobre el asfalto

Paisaje decimoctavo:            En el margen de nuestras miradas se mueven presurosos los duendes y los fantasmas. A veces, los sorprendo

Paisaje decimonoveno:         La soledad se hace insoportable cuando veo al escarabajo negro cruzar, siempre en diagonal, el patio blanco del estudio

Paisaje vigésimo:                    Vertí el agua de mi cantimplora sobre un lago de la India y se  negó a mezclarse con el resto

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